¿Quién fue Martín Miguel de Güemes?

El hombre que durante años sería la pesadilla de los ejércitos españoles con sus tácticas guerrilleras, nació en Salta el 8 de febrero de 1785 y estudió en el Colegio Real de San Carlos.

Como militar participó en la defensa de Buenos Aires contra las invasiones inglesas al mando de Santiago de Liniers.

Se incorporó al ejército del Alto Perú y formó parte de las tropas victoriosas en la batalla de Suipacha.

Gobernador de Salta

Fue electo Gobernador de Salta (1815/1820) durante su mandato lideró la resistencia a los realistas, organizando al pueblo y militarizando a la provincia.

Luego del Congreso de Tucumán, Pueyrredon viajó a Salta y ascendió al caudillo salteño al grado de Coronel Mayor.

San Martín apoyó la decisión de Pueyrredón y Belgrano fue un buen amigo de Güemes.

Herida mortal

En 1821 Güemes estaba refugiado en casa de su hermana “Macacha”.

Escuchó unos disparos y en la huida recibió un balazo en la espalda.

Llegó gravemente herido a su campamento de Chamical con la intención de preparar la novena defensa de Salta.

Últimos momentos

Reunió a sus oficiales, transfirió el mando y dio las últimas indicaciones. Murió el 17 de junio de 1821 en la Cañada de la Horqueta.

El pueblo salteño concurrió en masa a su entierro en la Capilla de Chamical.

El 22 de julio, liderados por el coronel José Antonio Fernández Cornejo, los gauchos de Güemes, derrotaron a “Barbarucho” Valdés y expulsaron para siempre a los españoles de Salta.

Respuesta a un soborno

El capitán español Pedro Antonio Olañeta fue comisionado por el virrey del Perú para sobornar a Güemes, quien lo paró en seco:

Yo no tengo más que gauchos honrados y valientes. No son asesinos sino de los tiranos que quieren esclavizarlos.

Con éstos únicamente espero a Ud., a su ejército y a cuantos mande de España. Convénzanse Uds. que jamás lograrán seducir no a oficiales, sino ni al más infeliz gaucho.

En el magnánimo corazón de estos hombres no tiene acogida el interés, ni otro premio que su libertad; (…) el pueblo que quiere ser libre, no hay poder humano que lo sujete.

Martín Miguel de Güemes